
Las exportaciones de crudo de los países del golfo Pérsico aumentaron en septiembre en 4,4 millones de barriles diarios (Mbd), hasta alcanzar 13,9 Mbd, según el informe de octubre de la Agencia Internacional de la Energía (AIE). Este volumen equivale a más del 75% de las exportaciones anteriores a la guerra y es consecuencia de un incremento de la producción, liderado por Arabia Saudí, y a una reducción de los stocks.
El transporte total de petróleo por vía marítima a través del estrecho de Ormuz creció en 3,7 Mbd, hasta 10,9 Mbd, gracias a las operaciones de transbordo buque a buque en aguas del golfo de Omán. Asimismo, la recuperación del oleoducto saudí Este-Oeste contribuyó a elevar las exportaciones por las rutas alternativas al Estrecho en 970.000 barriles diarios, hasta un total de 5,6 Mbd.
No obstante, la AIE califica esta evolución de «repunte frágil» y advierte de que la escalada de ataques contra infraestructuras energéticas y petroleros «amenaza con frustrar nuevos avances».
La recuperación del crudo contrasta con la de los productos refinados. Las exportaciones de productos limpios desde Oriente Medio solo registraron 1,9 Mbd en septiembre, frente a los 4,7 Mbd anteriores al conflicto. Aunque mejoraron respecto a agosto, se han mantenido por debajo del 50% del volumen habitual. Las exportaciones mundiales de gasóleo en septiembre fueron unos 700.000 barriles diarios inferiores a las del mismo mes del año pasado. La pérdida conjunta de 1,3 Mbd procedentes de Rusia y Oriente Medio solo quedó compensada parcialmente por el aumento de los suministros estadounidenses y chinos.
Estas perturbaciones en las exportaciones han reducido la disponibilidad mundial de gasóleo en 1,5 Mbd durante el segundo trimestre y en 1,7 Mbd durante el tercero, respecto a los mismos periodos de 2025. Esta contracción ha mermado los stocks antes del aumento de la demanda invernal y mantiene bajo presión el mercado de destilados medios.
