
El Grupo Junquera Marítima celebró el 11 de septiembre en el puerto de El Musel, en Gijón, la ceremonia de amadrinamiento de su nuevo buque de carga general, Sueve. El acto contó con la intervención de la presidenta del grupo, Teresa Fernández Marmiesse, y con la asistencia de representantes portuarios, empresariales y de la industria naval.
El Sueve es un buque de carga general de 2.998 GT y 5.023 toneladas de peso muerto (tpm) con 87 m de eslora y una única bodega de 5.900 m³. Está equipado con un sistema de propulsión híbrido diésel-eléctrico compuesto por dos motores eléctricos de 1.000kW en total, que le proporciona una velocidad de servicio de 9 nudos y una máxima de 11 nudos. La tripulación está formada por ocho personas. El buque, construido inicialmente en el astillero Partner Stocnia (Polonia) y finalizado en Thecla Bodewes Shipyard Kampen (Países Bajos), enarbola pabellón de Madeira (Portugal)
Esta semana ha comenzado a operar con un primer transporte de productos siderúrgicos, cargando 3.454 toneladas de bobina de ArcelorMittal en Avilés con destino al puerto de Aveiro (Portugal). Sus operaciones se centrarán en tráficos tramp europeos y del norte de África.
Con esta incorporación, Navinorte —filial naviera del Grupo Junquera— pasa a operar cuatro buques mercantes: Amuesa, Cuera, Cornión y el nuevo Sueve. El grupo contaba anteriormente con el Angón, ya retirado, y el propio Amuesa, ambos construidos en 2006 y 2007, a los que se sumaron en 2015 los gemelos Cuera y Cornión.
Fundado hace más de un siglo, el Grupo Junquera desarrolla su actividad en diferentes áreas del transporte marítimo y portuario: naviera, agencia marítima, consignación, estiba y remolque portuario a través de Remolques Gijoneses, así como servicios industriales, suministros navales, alquiler y reparación de embarcaciones y actividades de movilidad con vehículos eléctricos compartidos.
Durante la ceremonia, Teresa Fernández Marmiesse destacó las dificultades financieras a las que se ha tenido que hacer frente para sacar adelante el proyecto, al no haberse podido aplicar el sistema fiscal del tax lease. Subrayó que la falta de certidumbre tributaria en España impidió que entidades financieras respaldaran la operación, a pesar de la “posición clara” de la Comisión Europea.
