
La piratería somalí vuelve a ser noticia tras cuatro ataques en menos de una semana, incluidos los secuestros de dos buques que han llevado a las autoridades a elevar el nivel de amenaza en la región y a advertir a los buques mercantes que navegan por la zona de que extremen las precauciones.
La Oficina de Operaciones Marítimas del Reino Unido (UKMTO) informó el 26 de abril de que un buque de carga general había sido tomado por “personas no autorizadas” a seis millas al noreste de Garacad, en la costa de Somalia y desviado hacia sus aguas territoriales. Según varias agencias de seguridad, el buque, que transportaba cemento desde Suez (Egipto) hacia Mombasa (Kenia), ha sido identificado como el Sward, de poco más de 5.000 GT, construido en 1998 y abanderado en San Cristóbal y Nieves. El buque contaba con 15 tripulantes a bordo, 13 sirios y dos indios.
El otro secuestro se produjo el 21 de abril, cuando seis hombres armados abordaron el petrolero de productos Honour 25 a unas 30 millas de la costa. El buque, de 1.988 GT, construido en 2006 y abanderado en Palau, transportaba 18.500 barriles de petróleo y fue desviado 77 millas al sur. Navegaba entre los puertos somalíes de Berbera y Mogadiscio con 17 tripulantes a bordo: 10 paquistaníes, cuatro indonesios, un indio, un ciudadano de Sri Lanka y otro de Myanmar.
Además, se registraron otros dos incidentes en la zona durante la semana pasada. El 23 de abril un pesquero con bandera somalí fue secuestrado cerca del cabo Hafún y se produjo un intento de abordaje armado a 83 millas de Eyl, unos 900 km al norte de Mogadiscio
El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) ha respondido elevando el nivel de amenaza en la costa y la cuenca somalíes, lo que indica que existe una “gran posibilidad de que se produzca un ataque”.
Este resurgimiento se produce en un momento extremadamente difícil para la seguridad marítima regional. El estrecho de Ormuz permanece cerrado al tráfico marítimo en medio del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán, con cerca de 1.000 buques y 20.000 tripulantes atrapados en el golfo Pérsico. La posibilidad de que los hutíes recuperen sus ataques contra los buque mercantes en el mar Rojo añade aún más presión.
La piratería somalí alcanzó su último pico en 2011, cuando se registraron más de 200 ataques en un solo año.
