
El cierre efectivo del estrecho de Ormuz desde finales de febrero a causa del conflicto entre EE.UU. e Irán está teniendo efectos no deseados en todo el mundo. Según Lloyd’s List, la reorganización de los flujos de transporte de materias primas energéticas está provocando un aumento de la congestión en el canal de Panamá, con los consiguientes retrasos e incrementos de los precios en las subastas para las travesías por el canal sin reserva previa.
La necesidad de los compradores asiáticos de sustituir los suministros procedentes del Pérsico ha provocado que tráficos que no utilizan Panamá habitualmente hayan comenzado a desviarse por esta ruta. Es el caso de cargamentos de crudo desde la cuenca atlántica hacia Asia a través de las esclusas panamax, así como de productos refinados transportados en petroleros de productos.
El cambio también está impulsando la demanda de exportaciones de propano y butano desde el golfo de México hacia Asia en gaseros de gran porte (Very Large Gas Carriers, VLGC), que cruzan el Canal por las esclusas neopanamax. La Autoridad del Canal de Panamá (ACP) indicó a Lloyd’s List que “el rendimiento operativo ha sido particularmente sólido en los últimos meses”, con una media diaria de 37 tránsitos en marzo y jornadas puntuales por encima de los 40.
Ross Griffith, responsable de fletes para América en Argus, señaló que las cargas de crudo, GLP, GNL, productos refinados y productos químicos desde el golfo de México transportados vía Panamá alcanzaron en marzo 2,95 millones de barriles diarios (Mbd), igualando su máximo histórico. El último precedente de volúmenes similares en el canal se registró en junio de 2021, durante la reposición asiática de GNL tras los confinamientos por la pandemia.
El ajuste repentino de las rutas ha provocado que más buques lleguen al canal sin reserva previa, lo que ha elevado tanto los tiempos de espera como el coste de los cupos subastados. El pasado 22 de abril, los buques sin reserva transitando el canal del Atlántico al Pacífico, estaban esperando una media de 5,5 días, frente a 1,4 días el 26 de marzo. El máximo reciente fue de 6,1 días el 19 de abril, con picos individuales de espera de hasta 13,4 días.
En sentido norte, del Pacífico al Atlántico, la espera media para buques sin reserva alcanzó 6,3 días, frente a apenas 0,2 días el 26 de marzo. El máximo individual reciente fue de 14,3 días. En total, la cola sumaba 128 buques: 108 con reserva y 20 sin ella. De ellos, 106 esperaban para cruzar las esclusas panamax y 22 las neopanamax.
La situación aún está lejos de los niveles registrados en 2023 por las limitaciones de tránsito a causa de la sequía. Entonces las esperas afectaron a más de 160 buques el 9 de agosto y los tiempos fueron al menos el doble de los actuales. Sin embargo, el encarecimiento del precio de las subastas muestra la tensión del mercado. En las esclusas panamax, el precio medio de una plaza subastada alcanzó 837.500 dólares en el periodo entre el 14 y el 20 abril, el nivel más alto desde que Argus comenzó a recopilar esos datos en enero de 2024. La subasta individual más elevada del mes fue de 1,7 millones de dólares.
En las esclusas neopanamax, la puja individual más alta de abril alcanzó 4,0 millones de dólares, igualando el máximo conocido pagado por un gasero GLP en noviembre de 2023. Posteriormente, el precio medio neopanamax cayó a 331.250 dólares, por debajo de la media panamax, en un contexto de elevada volatilidad.
La Autoridad del Canal subrayó que esos valores responden a dinámicas temporales de mercado y no a una tarifa fijada por el canal. Entre octubre y febrero, el precio medio de las subastas se mantuvo en torno a 130.000 dólares; en marzo y abril subió a 385.000 dólares.
La congestión también está sosteniendo los fletes spot de los VLGC en la ruta entre el golfo de México y Japón. El índice del Baltic Exchange para este tráfico alcanzó 131.779 dólares diarios, su nivel más alto desde enero de 2024. Según Vortexa, un 40% de los cargamentos de GLP desde hacia Asia ya transitan por el cabo de Buena Esperanza. Esa ruta puede añadir más de 20 días de navegación media, pero evita la incertidumbre operativa y económica del canal.
