
La restricción del tráfico de petroleros por el estrecho de Ormuz está acelerando la reducción de las existencias mundiales de petróleo a un ritmo inédito, según la edición de mayo del Oil Market Report de la Agencia Internacional de la Energía (IEA). Más de diez semanas después del inicio de la guerra en Oriente Medio, el descenso acumulado en el suministro de crudo procedente de los productores del Golfo supera ya los 1.000 millones de barriles (Mb), mientras más de 14 millones de barriles diarios de producción permanecen fuera del mercado.
En 2024, transitaron por Ormuz una media de 20 Mbd de petróleo y productos petrolíferos, alrededor del 20% del consumo mundial y más de una cuarta parte del comercio marítimo global de crudo y derivados, según la EIA estadounidense. Con Ormuz bloqueado, las alternativas logísticas son limitadas. Arabia Saudí y los Emiratos Árabes Unidos (UAE) disponen de oleoductos que permiten desviar parte de sus exportaciones hacia terminales situadas fuera del estrecho, como Yambú, en el mar Rojo, y Fuyaira, en el golfo de Omán. Sin embargo, otros productores de la región dependen en mayor medida del tránsito marítimo por Ormuz.
La IEA estima que las existencias mundiales, incluido el petróleo a flote, se redujeron en 250 Mb entre marzo y abril, equivalentes a 4 Mbd. Solo en abril, los inventarios en tierra descendieron en 170 Mb, mientras que el petróleo a flote aumentó en 53 Mb, lo que refleja la reordenación de rutas de transporte en el comercio marítimo.
El impacto se ha amortiguado parcialmente por el uso de reservas comerciales y estratégicas en los países consumidores, el desvío de parte de las exportaciones saudíes y emiratíes, y el aumento de las ventas desde otros productores. Según la IEA, las exportaciones de crudo desde la cuenca atlántica y otros orígenes alternativos han aumentado en 3,5 Mbd desde febrero, especialmente desde EE.UU., Brasil, Canadá y Venezuela. También han aumentado su producción Kazajstán y Rusia, está última tras el levantamiento parcial de las sanciones impuestas por EE.UU. para el petróleo ruso.
La demanda también se está ajustando. La IEA prevé que el consumo mundial de petróleo se reduzca en 420.000 barriles diarios en 2026, hasta 104 Mbd, 1,3 millones menos que en sus previsiones anteriores al conflicto. Las refinerías han reducido su actividad y sus importaciones de crudo, con una caída especialmente acusada de las compras marítimas de China entre febrero y abril.
La tensión se ha trasladado a los precios. El índice North Sea Dated, referencia vinculada al Brent, osciló en abril en una banda de casi 50 dólares por barril y promedió 120,36 dólares, con una subida mensual de 16,50 dólares.
El director de la IEA, Fatih Birol, advirtió el 18 de mayo, durante la cumbre del G7 celebrada en París, de que las existencias se están agotando “a un ritmo sin precedentes” por el cierre del estrecho de Ormuz, pese a la liberación de reservas estratégicas internacionales. También señaló la existencia de una “brecha de percepción” entre los mercados físicos y financieros” en lo que respecta al precio del petróleo.
