Un estudio de ABS y Blossom Energy concluye que esta ventaja económica depende de los costes asociados a las emisiones y de la posibilidad de compartir créditos de cumplimiento entre buques

Un metanero de propulsión nuclear sería unas 2,5 veces más caro de construir que uno convencional, aunque su coste total de propiedad podría ser hasta un 15% inferior bajo determinados supuestos de precios de las emisiones. Así lo recoge un estudio conjunto la sociedad de clasificación estadounidense ABS, la empresa japonesa Blossom Energy y una naviera internacional, según informa el medio especializado Splash247.
El estudio plantea la construcción de un metanero de 174.000 m³ equipado con un reactor de alta temperatura refrigerado por gas (High-Temperature Gas-Cooled Reactor, HTGR), con una potencia eléctrica de entre 20 y 25 MW. En él se compara la distribución del buque, su propulsión y sus necesidades operativas con las de un metanero de nueva construcción que utiliza GNL como combustible.
El modelo presupone una entrada en servicio en 2040, una vida útil del buque de 25 años y una tasa de descuento anual del 5%. El sistema de propulsión nuclear de referencia de Blossom pesaría unas 6.000 toneladas y tendría unas dimensiones aproximadas de 17x15x22 m.
El estudio ha calculado una reducción de un 15% en el coste total de propiedad del buque, teniendo en cuenta un escenario de costes de emisiones basado en el marco de cero emisiones netas de la OMI (Net-Zero Framework, NZF). Además, presupone que los créditos excedentarios de cumplimiento pueden compartirse entre buques de una flota (pooling). Sin esa posibilidad, dicha reducción de coste se limita a un 4%.
Sin cargos asociados a las emisiones de gases de efecto invernadero, un primer reactor de este tipo difícilmente resultaría competitivo con los costes estimados actualmente.
El estudio también considera retirar el reactor al finalizar la vida útil del primer metanero e instalarlo en otro, incorporando esa reutilización al cálculo de su valor residual.
La regulación de seguridad, el acceso a puertos, los seguros y los acuerdos sobre combustible nuclear siguen siendo cuestiones pendientes de resolver.
