
Baleària tiene previsto poner a flote el próximo 23 de octubre el primero de los dos catamaranes eléctricos que construye en los Astilleros Armón de Gijón para la línea Tarifa-Tánger. La primera unidad, de 87 metros de eslora, comenzará a operar en el verano de 2027 y la segunda, a finales de ese mismo año, según el calendario anunciado por la naviera.
La inversión supera los 200 millones de euros e incluye la construcción de ambos buques y la electrificación de los puertos de Tarifa y Tánger Ville. Los catamaranes podrán completar la travesía del Estrecho, de 18 millas, utilizando exclusivamente la energía almacenada en sus baterías.
Para recargar las baterías, los catamaranes dispondrán de sistemas de conexión eléctrica a tierra (OPS). Dos brazos robóticos automatizados en cada puerto permitirán suministrar hasta 16 MW de potencia eléctrica total y llevar a cabo la recarga en 40 minutos.
La construcción simultánea de los buques presenta una particularidad: el dique seco donde se ensamblan solo tiene espacio para un catamarán y medio. Por ello, la salida de la primera unidad exige poner también a flote la parte construida de la segunda.
El director de Nuevos Proyectos de Flota de Baleària, Pablo García, explica que “la construcción simultánea en el mismo dique requiere estancar y hacer flotar la sección ya construida del segundo barco a la vez que su gemelo”. Después, señala, “se volverá a vaciar el dique para terminar el segundo catamarán en seco”.
La estructura de aluminio de la primera unidad está muy avanzada. Los próximos trabajos incluyen finalizar el casco, pintarlo e instalar las tuberías, el cableado, las baterías y el sistema de control. El astillero llevará a cabo también la habilitación interior y pondrá en marcha progresivamente los sistemas auxiliares. Antes de la entrega, el buque se someterá a pruebas de muelle y de mar para comprobar su funcionamiento y seguridad.
