
La baja densidad energética de las baterías y sus necesidades de espacio, peso y recarga limitan su uso como fuente principal de propulsión en los buques oceánicos de mayor porte. Así lo explican especialistas de Grimaldi Group y Wärtsilä Marine en un artículo publicado por la Cámara Naviera Internacional (ICS), que sitúa su aplicación en estos tráficos principalmente dentro de sistemas híbridos.
Según el responsable de proyectos de buques de Grimaldi Group, Andrea d’Ambra, “proporcionar energía suficiente incluso para uno o dos días de navegación requeriría tantas baterías que se perdería una parte importante de la capacidad de carga del buque”. El problema aumenta en travesías de varios días o semanas, añadió d’Ambra.
Por su parte, el director del negocio de sistemas eléctricos y de potencia de Wärtsilä Marine, Torsten Büssow, explicó que un buque con una demanda de potencia de propulsión de 10 MW durante cuatro semanas necesitaría cerca de 7.000 MWh de energía. Con la tecnología actual, esto equivaldría a decenas de miles de toneladas de baterías.
La infraestructura portuaria constituye otra limitación. “Incluso si la densidad energética de las baterías mejorase considerablemente, el sector seguiría afrontando un importante reto de infraestructura”, advierte d’Ambra. Recargar grandes sistemas de baterías sin prolongar las escalas exigiría instalaciones de elevada potencia y suficiente capacidad en las redes eléctricas de los puertos.
Además, el aumento de la capacidad instalada requiere prestar mayor atención a la gestión térmica, la protección contra incendios y los procedimientos a bordo, así como a la formación de las tripulaciones.
Ambos especialistas consideran que las baterías pueden complementar a los motores en sistemas híbridos, cubrir picos de demanda, optimizar las cargas y suministrar energía de emergencia. También pueden permitir navegar sin emisiones en fases concretas y limitadas, así como reducir el consumo de combustible, las horas de funcionamiento de los motores y las necesidades de mantenimiento.
Por consiguiente, ICS considera las baterías como parte de una estrategia de descarbonización más amplia, pero no como sustituto de los combustibles marinos para los viajes de larga distancia.
