
Los gobiernos de Francia y Noruega firmaron el 23 de junio un acuerdo pionero que permitirá el transporte transfronterizo de dióxido de carbono (CO2) capturado desde puertos franceses hasta las instalaciones de almacenamiento submarino en el mar del Norte. El acuerdo fue suscrito en Oslo por el ministro de Energía del país nórdico, Terje Aasland, y el ministro francés de Economía y Finanzas, Éric Lombard.
Dicho acuerdo permitirá que el CO2 capturado en los centros industriales franceses marítimos como son los puertos de Le Havre, Dunkerque y Saint-Nazaire pueda ser transportado por vía marítima hasta las instalaciones de almacenamiento en la terminal de Øygarden, en la plataforma continental noruega, cerca de Bergen, donde será inyectado y almacenado permanentemente a 2.600 metros de profundidad bajo el lecho marino. El transporte se llevará a cabo mediante buques tanque para el transporte de CO2 licuado, siguiendo el modelo puesto en marcha por el proyecto Northern Lights, gestionado por la alianza formada por las energéticas Equinor, Shell y TotalEnergies.
Esta iniciativa se enmarca en el proyecto Longship, lanzado por el gobierno noruego en 2020 y que ya ha iniciado las operaciones de transporte y almacenamiento, con un primer envío de CO2 desde la planta de cemento de Brevik a la terminal de Øygarden en junio de 2025. La primera fase del proyecto Northern Lights tiene capacidad para almacenar hasta 1,5 millones de toneladas (Mt) de CO2 anuales que aumentará hasta más de 5 Mt en su segunda fase.
El acuerdo cumple con el Protocolo de Londres y la legislación europea sobre almacenamiento de carbono y comercio de emisiones (ETS), proporcionando un marco jurídico sólido para el desarrollo de una cadena de valor europea de captura y almacenamiento de carbono. Francia ha aprobado recientemente las enmiendas legislativas necesarias para habilitar el transporte transfronterizo de CO2, subrayando la importancia estratégica de esta iniciativa.
Según el Ministerio de la energía de Noruega, este acuerdo facilita la gestión de las emisiones francesas a través del almacenamiento de CO2 y apoya el desarrollo de un mercado europeo para la captura y el almacenamiento de carbono (Carbon Capture & Storage, CCS).
