
Interferry, la asociación que agrupa a las principales navieras, proveedores y otros actores del sector del ferry, ha exigido en un comunicado publicado el 21 de enero que se detenga inmediatamente la introducción gradual del EU ETS marítimo y congelar la obligación de entregar los derechos de emisiones en el 70% previsto para 2025.
Según dicho comunicado, la demanda se produce tras la reciente decisión del Parlamento Europeo y los Estados miembro de la Unión Europea de seguir eximiendo al transporte por carretera del EU ETS y la falta de una normativa clara sobre la distribución de los fondos recaudados.
“Esta medida debe mantenerse hasta que el transporte por carretera también se incorpore al ETS y los fondos recaudados se destinen realmente a la descarbonización marítima. La UE debe cumplir su promesa de mantener la igualdad de condiciones competitivas y garantizar que su política climática apoye a su sector del transporte más avanzado, en lugar de agotarlo financieramente”, declaró el director general de Interferry, Mike Corrigan.
Los servicios de ferry son de vital importancia para Europa, ya que más de la mitad del arqueo bruto mundial de buques ro-ro y de pasajeros opera en aguas europeas, transportando 400 millones de pasajeros y 200 millones de vehículos y unidades de carga cada año dentro de la UE, lo que alivia considerablemente la red de carreteras.
Según Interferry, “cada euro de aumento en las tarifas de flete de los transbordadores corre el riesgo de devolver volúmenes de carga a las ya congestionadas redes de carreteras europeas”. Dicha asociación apoya la descarbonización del sector marítimo y alega que aceptó la inclusión del transporte marítimo en el EU ETS “con el claro entendimiento de que los fondos recaudados se utilizarían realmente para la descarbonización y que el transporte por carretera también se incluiría pronto”.
Para Johan Roos, director de Asuntos Regulatorios de Interferry, esta exención del transporte por carretera del EU ETS crea una desventaja competitiva inmediata y grave para los buques ro-ro y de pasajeros. “En su configuración actual el EU ETS genera un incentivo adverso, empujando a las mercancías y a los pasajeros de vuelta a las ya congestionadas redes de carreteras debido al aumento de los costes de los ferries. Esto contradice directamente la tradicional política de la UE para transferir los tráficos de la carretera al mar”, concluye Roos.
Otras asociaciones de navieros europeas también han mostrado su oposición a la norma. Assarmatori (una de las dos asociaciones italianas de armadores), con el apoyo de los navieros griegos y malteses, reclama suspender la normativa y añadir medidas correctoras para proteger segmentos “más frágiles” como los tráficos de transbordo, las Autopistas del Mar y las conexiones insulares.
«El EU ETS grava el transporte en ferry dentro de la UE con aproximadamente mil millones de euros al año, a la vez que necesitamos apoyo para la producción de combustibles sintéticos e inversiones sustanciales en la electrificación de los puertos de la UE para beneficiar a los buques de propulsión eléctrica. En cambio, la gran mayoría de estos ingresos se desvían a los presupuestos nacionales de los Estados miembros. Este enfoque no promueve la competitividad ni la cohesión y dificulta la capacidad de la industria para invertir en tecnologías más limpias», concluye Roos.
