La Administración Trump y la república Islámica firmaron un cuestionado Memorado de Entendimiento el 19 de junio para negociar una salida al conflicto

El presidente Donald Trump, dio por concluido el alto el fuego de 60 días acordado entre EE.UU. e Irán en el Memorando de Entendimiento que firmaron ambos países el 19 de junio. “Creo que se acabó”, declaró el presidente cuando se le preguntó por el asunto en la cumbre de la OTAN celebrada estos días en Turquía.
La principal causa para la ruptura han sido los numerosos ataques y amenazas de la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) sufridos por varios buques mercantes mientras atravesaban el estrecho de Ormuz, prácticamente desde el inicio del acuerdo. El 6 de julio un metanero Q-Flex catarí, el Al Rekayyat, abanderado en Islas Marshall y con capacidad para cargar 218.000 metros cúbicos de GNL resultaba alcanzado por un proyectil no identificado. El ataque provocó un incendio a bordo en la cámara de máquinas, la tripulación fue evacuada sin que la carga resultara afectada. Al día siguiente, dos petroleros de gran porte, el Wedyan, con pabellón saudí, y el Cyprus Prosperity, abanderado en Liberia, sufrían sendos ataques que causaron daños estructurales leves en ambos buques
El Mando Central de EE.UU. (US CENTCOM) calificó los ataques como “una violación clara y peligrosa” del alto el fuego y bombardeó más de 80 objetivos iraníes, incluidos sistemas de defensa aérea, radares costeros, capacidades antibuque y más de 60 pequeñas embarcaciones del IRGC.
La Casa Blanca acompañó la respuesta militar con la revocación de la exención temporal que permitía determinadas ventas de crudo y productos petrolíferos iraníes. Según publica Ship&Bunker, las empresas dispondrán hasta el 17 de julio para cerrar operaciones ya iniciadas, pero no se permiten nuevas compras, cargamentos o ventas desde el 7 de julio.
Como consecuencia, el barril de Brent llegó a subir un 5,8%, hasta 78,43 dólares, pero el mercado moderó su reacción y el día 9 de julio volvía a cotizar a 76,99 dólares mientras los operadores evaluaban el impacto de los nuevos ataques y el riesgo para los flujos por Ormuz, según Reuters,.
Por su parte, el secretario general de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, condenó los ataques contra buques comerciales y marinos “por circunstancias geopolíticas fuera de su control” y advirtió: “Ningún marino debería arriesgar su vida simplemente por hacer su trabajo”. La OMI pidió a Estados de pabellón, armadores y operadores que eviten exponer a las tripulaciones a peligros innecesarios mientras no pueda garantizarse su seguridad.
Domínguez recordó además que cientos de buques, con unos 6.000 marinos a bordo, siguen atrapados en el golfo Pérsico desde el inicio de la crisis. Antes de suspender su plan de tránsito por Ormuz, la OMI había evacuado 136 buques y 2.900 marinos.
