
El Comité Jurídico de la Organización Marítima Internacional (OMI) ha aprobado unas nuevas directrices sobre el registro de buques con las que busca reforzar la transparencia, la verificación de datos y la diligencia debida en los Estados de abanderamiento. La decisión se adoptó durante la 113ª sesión del Comité, celebrada en Londres entre el 13 y el 17 de abril, y constituye, según la propia organización, el primer conjunto de orientaciones internacionales destinado específicamente a disuadir el fraude marítimo y el uso indebido de pabellones.
En la actualidad no existe un marco internacional vinculante que regule de forma específica el registro de los buques. Según la OMI, el nuevo texto servirá de referencia tanto para registros ya existentes como para los de nueva creación, con medidas prácticas para reforzar los controles previos a la inscripción, mejorar la exactitud de la información sobre la propiedad de los buques y aumentar la supervisión de los procedimientos de registro.
El documento aprobado hace referencia a varios ámbitos. Entre ellos figuran la legislación, la gobernanza y el control sobre quién puede llevar a cabo el registro de un buque; los procedimientos para garantizar seguros de calidad dentro de los registros; la diligencia debida sobre la propiedad y la identificación del buque; las comprobaciones sobre su identidad y elegibilidad; y, por último, las fuentes de información y los mecanismos de intercambio de datos. El objetivo es dotar a los registros de una base común de actuación para verificar con mayor rigor la documentación y reducir los márgenes para inscripciones irregulares o fraudulentas.
La OMI ha advertido de un aumento de los casos de falsa bandera. El Comité Jurídico constató que, desde su anterior sesión de 2025, se habían detectado 529 buques navegando de forma fraudulenta bajo el pabellón de un país. Además, cerca de 40 Estados miembros habrían sufrido el uso fraudulento de su bandera por parte de grupos criminales, sin su conocimiento ni consentimiento. Esos datos explican que la organización haya situado el refuerzo de los registros en el centro de su agenda jurídica, al considerar que la falta de controles homogéneos facilita este tipo de prácticas.
En la clausura de la reunión, el secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, calificó la adopción de estas directrices como, “un avance positivo para garantizar una diligencia debida más sólida en los sistemas de registro de buques”. Según la organización, su aplicación contribuirá no solo a reducir los casos de matriculación fraudulenta, sino también a reforzar la seguridad marítima, la protección del medio marino y el bienestar de los marinos.
Aunque las directrices no crean por sí mismas obligaciones jurídicas vinculantes, sí fijan un estándar internacional de referencia que puede servir para reforzar el control por los Estados de pabellón y cerrar una de las vías utilizadas para encubrir operaciones irregulares en el transporte marítimo.
