Ataques iraníes y rusos contra mercantes en Ormuz y el mar Negro dejan seis marinos muertos, un desaparecido y una veintena de heridos

La escalada de ataques contra los buques mercantes ha dejado en los últimos días seis marinos muertos, un desaparecido y una veintena de heridos, en los conflictos armados que afectan a Oriente Medio y el mar Negro.
En la guerra de Irán, la Guardia Revolucionaria Islámica (IRGC) ha intensificado sus ataques en la última semana para impedir el tráfico a través del estrecho de Ormuz, con el resultado de un marino muerto, otro fallecido y ocho heridos. Los objetivos más recientes han sido los petroleros emiratíes Mombasa B y Al Bahiyah, alcanzados por misiles de crucero iraníes la madrugada del 14 de julio en la vía sur del estrecho, dentro de aguas territoriales de Omán.
Según el Ministerio de Defensa de los Emiratos Árabes Unidos (UAE), como consecuencia del ataque, un tripulante indio del Mombasa B ha fallecido y otros ocho marinos (seis indios y dos ucranianos) han resultado heridos, cuatro de ellos de gravedad. Ambos buques han sufrido daños materiales e incendios a bordo, aunque las tripulaciones han conseguido controlar las llamas. Por su parte, la IRGC confirmó los ataques contra “superpetroleros infractores”, a los que acusó de ignorar sus avisos, apagar los sistemas de navegación e intentar atravesar una zona minada.
Asimismo, el 12 de julio fuerzas iraníes atacaron el portacontenedores GFS Galaxy, de pabellón chipriota. Un proyectil no identificado alcanzó la popa del buque y provocó un incendio en la cámara de máquinas, obligando a abandonarlo. La Armada de Omán rescató a 23 marinos, mientras continúa desaparecido un tercer oficial de máquinas indio. La nave fue remolcada hacia un fondeadero próximo a Khor Fakkan (UAE). En relación con el ataque, Irán afirmó haber detenido un buque que navegaba por una ruta no autorizada y con sus sistemas desconectados.
Todos estos ataques se suman a los que provocaron el final del ‘alto el fuego’ entre EE.UU. y la República Islámica el pasado 7 de julio. El primero contra el metanero catarí Al Rekayyat abanderado en Islas Marshall, y posteriormente contra los petroleros Wedyan, con pabellón saudí y Cyprus Prosperity, de Liberia. En dichos ataques no se registraron víctimas, pero los tres buques sufrieron daños de diversa consideración. El Mando Central estadounidense (US CENTCOM) calificó las acciones de «violación clara y peligrosa» del alto el fuego y la administración Trump respondió con ataques contra más de 80 objetivos iraníes, incluidos radares costeros, defensas, capacidades antibuque y más de 60 embarcaciones de la IRGC.
Como consecuencia del final efectivo del acuerdo y los últimos ataques de la IRGC, EE.UU. ha anunciado la reactivación del bloqueo naval de todos los puertos, terminales petroleras y zonas costeras iraníes desde las 20:00 UTC del 14 de julio. La medida se aplica a buques de cualquier pabellón con origen o destino Irán, que podrán ser interceptados, desviados o capturados. El aviso advierte de que el incumplimiento puede provocar el uso de la fuerza, aunque no impedirá el tránsito neutral por Ormuz hacia destinos no iraníes. Los cargamentos humanitarios podrán obtener excepciones sujetas a autorización e inspección.
Port su parte, el JMIC mantiene el nivel de amenaza en «severo» y prevé una presencia naval sostenida, más llamadas y vigilancia de la IRGC y posibles intentos de desviar buques con el AIS activo hacia la ruta septentrional controlada por Irán.
Ataques rusos en Odesa
Por su parte, en las costas ucranianas del mar Negro, cinco marinos resultaron muertos y otros 12 tripulantes heridos tras el impacto, el 13 de julio, de un dron ruso contra un buque mercante, con pabellón de Togo, que llevaba a cabo operaciones de carga de fertilizantes en un puerto de la región de Odesa, según informó el viceprimer ministro de Ucrania, Oleksii Kuleba, citado por el portal especializado splash247.com. Este ataque supone uno de los más mortíferos contra los buques mercantes en casi cuatro años y medio de guerra entre Rusia y Ucrania.
El ataque dañó también infraestructuras portuarias y otras instalaciones civiles, según la Autoridad de Puertos Marítimos de Ucrania. Durante el fin de semana, el puerto de Chornomorsk también sufrió bombardeos rusos que obligaron a Kernel, el principal productor y exportador ucraniano de aceite de girasol, a suspender las operaciones en su terminal. Alrededor de 45.000 toneladas de trigo y 9.000 de aceite de girasol quedaron bloqueadas, se derramaron o resultaron deterioradas como consecuencia de esos ataques.
El secretario general de la OMI, Arsenio Domínguez, condenó ante el Consejo de la organización la serie de ataques registrada durante la última semana contra buques mercantes civiles en el mar Negro y el mar de Azov. «Los marinos nunca deberían convertirse en víctimas de conflictos de los que no forman parte», afirmó.
