
Las exportaciones rusas de crudo por vía marítima descendieron casi 200.000 barriles diarios desde el 26 de octubre hasta el 2 de noviembre, para situarse alrededor de 3,58 millones de barriles diarios (Mb/d) de media, la mayor caída desde el mes de enero, según el portal financiero Bloomberg. Antes del comienzo de la invasión de Ucrania, Rusia exportaba alrededor de 4,7 Mb/d en total incluyendo el petróleo exportado a través de los oleoductos, lo que subraya las pérdidas acumuladas.
La caída coincide con la entrada en vigor de nuevas sanciones impuestas por los Estados Unidos no solo a los cargamentos que incumplan el límite de precio máximo al petróleo ruso, sino también a navieras, aseguradoras y facilitadores logísticos vinculados a la denominada flota fantasma. Refinerías en China, India y Turquía han reducido las compras de crudo sancionado a las petroleras Rosneft y Lukoil, anticipándose a la fecha límite del 21 de noviembre impuesta por la Administración estadounidense. Moscú ha visto caer sus ingresos petroleros a mínimos desde agosto.
Según datos de Braemar y Vortexa, el crudo ruso en tránsito ha alcanzado 115 Mb, marcando el máximo en dos años y medio. De ellos, hasta 68 Mb tendrían como destino las refinerías indias, pese a que la mayoría de ellas han reducido las compras. La brecha entre exportaciones rusas e importaciones indias, unos 450.000 barriles diarios, apunta a que podrían surgir dificultades para colocar varios de estos cargamentos en destino.
Parte de estos volúmenes se desviará previsiblemente a las refinerías independientes de Shandong (China), aunque su capacidad es limitada y las grandes empresas estatales chinas también han moderado sus compras de petróleo ruso. El crudo ESPO (Eastern Siberia Pacific Ocean), que tradicionalmente cotizaba con una prima sobre el de Brent, ha pasado a negociarse con un descuento de 50 centavos de dólar por barril y se han cancelado cargamentos.
Impacto en la flota y los fletes
La reacción en la flota mundial de petroleros ha sido inmediata. Braemar señala que los buques no sancionados han incrementado en un 11% su velocidad en lastre para completar los últimos cargamentos antes de que termine el periodo de transición.
A partir del 21 de noviembre se prevé un descenso del tonelaje disponible, que junto con los crecientes retrasos en las descargas, podría pronto limitar la capacidad de Rusia para mantener sus volúmenes de exportación. Sentosa Shipbrokers indica, además, un aumento del almacenamiento a flote por las dificultades que están teniendo en las refinerías para gestionar y refinar los cargamentos de crudo a su llegada.
Las sanciones y la reconfiguración de rutas están impulsando la demanda de buques en mercados alternativos. El banco sueco SEB prevé que India y China recurran a crudos procedentes del Atlántico y Oriente Medio, incrementando distancias de navegación y reforzando la demanda de flota no sancionada. Los fletes de VLCC en la ruta entre Oriente Medio y China (TD3C) han subido más de un 50% desde el anuncio de Washington.
La Agencia Internacional de la Energía (IEA) ha advertido de que las sanciones podrían provocar episodios temporales de escasez logística si parte de la flota vinculada a Rusia queda inactiva o bloqueada en operaciones de almacenamiento en mar abierto.
Por otra parte, los ataques ucranianos con drones han agravado la situación energética rusa. Alrededor del 20% de la capacidad nacional de refino está fuera de servicio tras los daños causados en Nizhni Nóvgorod, Tuapse y Saratov, obligando a Moscú a restringir las exportaciones de ciertos productos al menos hasta final de año. Rusia está instalando estructuras metálicas de protección en sus instalaciones petroleras para contener daños futuros.
A corto plazo, la volatilidad en las rutas de larga distancia y la demanda de buques podría beneficiar a los buques no sancionados, especialmente en segmentos VLCC y Aframax. No obstante, las aseguradoras y armadores europeos mantienen elevada prudencia ante el refuerzo sancionador, que aumenta el riesgo de penalizaciones secundarias.
