
Lloyd’s Register (LR), A.P. Moller-Maersk y los puertos de Charleston, en EE.UU., y Felixstowe, en Reino Unido, han puesto en marcha el proyecto Pink Corridor para analizar los requisitos operativos, de protección y de salvaguardias que debería cumplir una futura conexión transatlántica operada por portacontenedores de propulsión nuclear.
La iniciativa se centra en una ruta teórica entre Charleston, en la costa este estadounidense, y Felixstowe, el principal puerto de contenedores del Reino Unido. Se trata todavía de un estudio preliminar: no contempla la construcción de un buque ni el establecimiento de un servicio comercial a corto plazo.
El proyecto utilizará como referencia un portacontenedores conceptual de propulsión nuclear. La primera fase examinará los requisitos de acceso a ambos puertos, la protección del buque y de las instalaciones, las salvaguardias nucleares, la ciberresiliencia, la respuesta ante emergencias y los regímenes de seguros. También analizará la compatibilidad entre la regulación marítima y la normativa aplicable a la energía nuclear.
Para el director global del segmento de portacontenedores de LR, Nick Gross, “el programa conjunto de desarrollo Pink Corridor es un paso importante para la aplicación de la tecnología nuclear en la marina mercante”. Según Gross, el proyecto permitirá estudiar las medidas de “protección y salvaguardias que sería necesario abordar para garantizar unas operaciones seguras”.
El trabajo se encuadra en el Technology Prosperity Deal suscrito por EE.UU. y Reino Unido en 2025, que incluye el compromiso bilateral de explorar aplicaciones civiles de la energía nuclear en el ámbito marítimo y la posible creación de un corredor marítimo entre ambos países.
La iniciativa da continuidad a un estudio regulatorio iniciado en 2024 por LR y la empresa de tecnología nuclear CORE POWER, al que posteriormente se incorporó Maersk mediante un proyecto conjunto para analizar los requisitos de seguridad, operativos y normativos de la aplicación de tecnologías nucleares avanzadas a los portacontenedores.
Los resultados de esta primera fase servirán para definir el alcance de una posible segunda etapa, que profundizaría en los aspectos de ingeniería, legislación, regulación, protección y salvaguardias. El anuncio no especifica plazos, presupuesto, tecnología de reactor, características del buque ni una eventual fecha para el inicio de operaciones comerciales.
