
La Comisión Europea publicó el 5 de noviembre su Plan de Inversiones en Transporte Sostenible (STIP, por sus siglas en inglés), orientado a acelerar la transición energética de los sectores del transporte marítimo y aéreo. El plan prevé movilizar al menos 2.900 millones de euros hasta finales de 2027 mediante instrumentos como InvestEU y el Banco Europeo del Hidrógeno, así como líneas específicas de Horizonte Europa y del Fondo de Innovación dirigidas a combustibles marítimos sintéticos.
El STIP identifica el transporte marítimo como uno de los sectores más difíciles de descarbonizar y apuesta por una “cesta amplia” de combustibles marítimos sostenibles (Sustainable Maritime Fuels, SMF). Dicha “cesta” incluye el gas natural licuado (GNL) como combustible de transición, teniendo en cuenta la aplicación de medidas para reducir las fugas de metano (methane slip); así como metanol y amoniaco, junto con soluciones de hibridación y electrificación. Según un análisis de la Asociación de Armadores de la Comunidad Europea (ECSA | European Shipowners), la producción de combustibles marítimos sostenibles de origen biológico o sintético exigirá inversiones adicionales de entre 35.000 y 47.000 millones de euros hasta 2035.
En el plano financiero, la Comisión concreta que al menos 2.000 millones de euros se movilizarán a través de InvestEU hasta 2027 y que el Banco Europeo del Hidrógeno lanzará antes de final de año un paquete de 300 millones de euros para apoyar la producción de hidrógeno destinado a combustibles marítimos y de aviación. Estas cantidades se suman a los 133 millones de euros de Horizonte Europa y a los 293 millones del Fondo de Innovación ya adjudicados a proyectos de combustibles marítimos sintéticos.
Otro eje central del STIP es el uso de los ingresos del Régimen de Comercio de Derechos de Emisión (EU ETS). La Comisión anima a los Estados miembros a destinar una parte de estos recursos a la descarbonización del transporte marítimo, para apoyar combustibles sostenibles y mejoras de eficiencia en buques y puertos. ECSA valora positivamente que se explicite este vínculo y recuerda que la contribución del sector marítimo al EU ETS podría rondar los 35.000 millones de euros, hasta 2030, recursos que deberían emplearse para reducir la brecha de precio entre los combustibles fósiles y los alternativos sostenibles.
La asociación de armadores recibe el STIP como “un buen primer paso”, pero lamenta que no incluya todavía un mandato vinculante para los suministradores europeos de combustible. Defiende que el uso de los ingresos del ETS vaya acompañado de la obligación de poner combustibles limpios a disposición del sector marítimo a precios competitivos.
El plan también ha sido valorado por otras organizaciones. La Organización Europea de Puertos Marítimos (ESPO) apoya el STIP y reclama financiación estable para infraestructuras portuarias ligadas a los nuevos combustibles, como plantas de producción, suministro y conexiones con la red eléctrica y de hidrógeno.
En conjunto, el sector marítimo europeo ve en el STIP una pieza necesaria para poder cumplir con FuelEU Maritime y el EU ETS sin perder competitividad, aunque el impacto real dependerá de la rapidez con que se concreten los nuevos mecanismos de apoyo y de cómo los Estados miembros utilicen los ingresos del ETS.
