Algunas mezclas superan los análisis rutinarios de calidad, pero presentan problemas de estabilidad y compatibilidad durante su almacenamiento y consumo

Combustibles marinos que superan los controles habituales de la norma ISO 8217 están provocando un número creciente de problemas operativos a bordo, según el último informe de calidad de FOBAS, el servicio de análisis de combustibles de Lloyd’s Register. El estudio, correspondiente al primer semestre de 2026, advierte de que los riesgos ya no se concentran únicamente en productos fuera de especificación, sino también en mezclas que superan los controles rutinarios pero presentan deficiencias de estabilidad, compatibilidad o composición.
Estos controles se realizan conforme a la norma internacional ISO 8217, que establece los principales requisitos de calidad de los combustibles marinos, como los límites de azufre, agua, sedimentos, finos catalíticos o punto de inflamación. Sin embargo, el cumplimiento de estos parámetros no siempre permite anticipar cómo se comportará el combustible durante su almacenamiento, tratamiento y consumo a bordo.
FOBAS ha investigado varios incidentes registrados en marzo y abril, después de que distintos buques experimentaran problemas operativos tras repostar en un importante centro de suministro. Los análisis forenses detectaron concentraciones elevadas de aceite de esquisto de Estonia, estimadas en algunos casos entre el 10% y el 15%. Aunque este producto está reconocido por la ISO 8217 como un componente admisible de las mezclas, FOBAS relaciona su presencia en proporciones elevadas con la inestabilidad del combustible y con problemas en filtros, separadores y bombas.
Los casos ponen de manifiesto las limitaciones de los ensayos rutinarios para anticipar el comportamiento real de determinadas mezclas. Lloyd’s Register advierte de que un combustible puede respetar los límites establecidos y, aun así, resultar operativamente frágil al mezclarse con otros productos o al someterse a las condiciones de temperatura, almacenamiento y tratamiento del sistema de combustible del buque.
El informe señala también que los combustibles fuera de especificación se mantuvieron en niveles elevados durante los seis primeros meses de 2026. Las incidencias más frecuentes fueron los excesos de azufre, el contenido elevado de agua, la presencia de sedimentos, los problemas de estabilidad, los niveles altos de finos catalíticos, la contaminación por sodio y los combustibles destilados con un punto de inflamación inferior al exigido.
En cambio, el crecimiento de los biocombustibles, especialmente de las mezclas con ésteres metílicos de ácidos grasos (FAME), no se tradujo en un aumento equivalente de las irregularidades. Cuando FOBAS detectó problemas en estos productos, su origen se encontraba generalmente en el componente convencional de fueloil con muy bajo contenido en azufre (VLSFO), y no en la fracción de FAME.
Murray Kirkwood, consultor especialista en combustibles de Lloyd’s Register, señala que la distinción relevante ya no es únicamente entre combustibles conformes y no conformes con las especificaciones, sino entre mezclas «operativamente resistentes» y «operativamente frágiles». El informe recomienda reforzar los análisis de estabilidad y compatibilidad, conocer con mayor detalle la composición de las mezclas y no limitar la gestión del combustible a comprobar si supera o no los parámetros establecidos antes de incorporarlo al sistema del buque.
