
Un marino ha muerto y otro permanece desaparecido tras el ataque sufrido el 9 de septiembre por el petrolero de productos Hercules Star, fletado por Peninsula, mientras se encontraba fondeado frente a Dubái, en Emiratos Árabes Unidos. El incidente se produjo en plena escalada de ataques contra la navegación mercante en el golfo Pérsico y el estrecho de Ormuz.
El fallecido, de nacionalidad filipina según el Departamento de Trabajadores Migrantes de Filipinas, era uno de los nueve marinos de este país de una tripulación formada por 13 personas. Los otros once miembros de la tripulación están localizados y a salvo.
El Hercules Star, de 7.998 tpm y bandera de Gibraltar, estaba fondeado a unas 24 millas de Port Rashid (EAU) cuando sufrió un ataque con un proyectil de origen todavía no confirmado. El UKMTO informó de que el buque presentaba escora y una posible entrada de agua. Según Reuters, las evaluaciones iniciales de fuentes de seguridad marítima apuntaron a un posible ataque con un dron, aunque ni Peninsula ni las autoridades han confirmado oficialmente la naturaleza del ataque.
Peninsula confirmó posteriormente el fallecimiento de uno de los miembros de la dotación. “Con profunda tristeza y pesar, confirmamos un fallecimiento”, señaló la compañía, que añadió que otro tripulante continuaba desaparecido y que se habían movilizado medios especializados para tratar de localizarlo.
El incidente se enmarca en una nueva oleada de ataques en la región. Irán aseguró ese mismo día haber atacado diez buques en las proximidades del estrecho de Ormuz, en respuesta a acciones estadounidenses contra petroleros iraníes. Desde el comienzo del actual conflicto, el 28 de febrero, la Organización Marítima Internacional (OMI) ha verificado 80 ataques contra buques mercantes en el estrecho de Ormuz y sus alrededores, que han causado la muerte de al menos 22 marinos.
A raíz de los últimos ataques, la Asociación Internacional de la Industria del Búnker (IBIA) reclamó una mayor protección para las tripulaciones. “Los marinos son civiles que llevan a cabo un servicio esencial para la economía mundial y nunca deberían convertirse en víctimas de la violencia”, señaló en un comunicado.
IBIA también condenó los ataques contra los buques mercantes y pidió a los gobiernos que adopten medidas para evitar nuevas pérdidas de vidas, proteger la libertad de navegación y salvaguardar el comercio mundial. Su director ejecutivo, Alexander Prokopakis, recordó que “los hombres y mujeres que sirven en el mar no participan en estas disputas. Su trabajo consiste en transportar energía, alimentos y otros bienes esenciales que mantienen en funcionamiento las economías y las sociedades”.
