
El transporte marítimo afrontará en 2026 una nueva subida significativa de sus costes regulatorios en la Unión Europea, impulsada por el encarecimiento y el endurecimiento del régimen comunitario de comercio de derechos de emisión (EU-ETS). Según un análisis de Ship & Bunker, para algunos buques los costes de cumplimiento de las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) podrían llegar a superar casi el coste del propio combustible, en un contexto en el que, además, se espera una bajada notable de los precios del bunker en el mercado europeo.
La principal novedad es que el ETS culmina en 2026 su fase de implantación gradual para el transporte marítimo y desde 2026 las navieras deberán cubrir el 100% de sus emisiones adquiriendo derechos. La normativa se aplica a buques de más de 5.000 GT que realicen travesías con escala en puertos de la UE y exige la compra de derechos de emisión de la Unión Europea (European Union Allowances, EUA) para cubrir las emisiones generadas durante el viaje, que deben ser entregadas obligatoriamente antes de septiembre del año siguiente. Para las travesías entre la UE y terceros países, la adquisición de EUA se reduce a la mitad.
A la plena entrada en vigor se suma otro cambio relevante: en 2026, las emisiones de metano y óxido nitroso se incorporarán por primera vez al recuento de GEI del sistema, elevando el número de EUA necesarios por tonelada de combustible consumido. El precio de las EUA aumentó de forma apreciable a lo largo de 2025 y según el mercado, “parece que seguirá subiendo” este año. La confluencia de estos factores explica el fuerte incremento esperado del coste por tonelada.
Ship & Bunker ha llevado una estimación del impacto en 2026, tomando como referencia las previsiones del especialista en mercados medioambientales Grey Epoch Europe, que sitúan el precio medio de las EUA en 86 €/tCO2e, que supone un aumento del 18,9% respecto a la media de 2025. Además, los factores de emisión de CO2e se revisan al alza: en el caso del VLSFO, el factor de GEI pasará de 3,151 tCO2e por tonelada en 2025 a 3,2 en 2026; en el HSFO, de 3,114 a 3,163; y en el MGO, de 3,206 a 3,255. Solo ese ajuste implica, para el VLSFO, un incremento del 1,6% en el coste de cumplimiento.
El salto decisivo, no obstante, proviene del final del ‘phase-in’: pagar por el 100% de las emisiones en 2026 frente al 70% de 2025 equivale a un aumento del 42,9% en los costes entre ambos años. Con todo ello, el análisis concluye que el coste del EU-ETS por una tonelada métrica de VLSFO consumida en un viaje dentro de la UE alcanzará 319,30 dólares en 2026, frente a 185,04 dólares en 2025 y 90,67 dólares en 2024. En términos agregados, esto equivale a un aumento de hasta el 72,6% en los costes de EU-ETS por tonelada de VLSFO en 2026 en comparación con el año anterior.
La comparación con el precio del combustible es clave. Ship & Bunker prevé que el VLSFO en Róterdam se sitúe en promedio en 370 $/t en 2026; el HSFO, 327 $/t; y el MGO, 489 $/t. Estos niveles implican caídas del 22,4%, 22,3% y 26,2% respecto a 2025 (476,50; 421; y 662,50 $/t, respectivamente). Por su parte, el coste estimado de cumplimiento del EU-ETS ascendería a 319,30 $/t para VLSFO, 315,60 $/t para HSFO y 324,78 $/t para MGO, por encima de los 185,04; 182,86; y 188,27 $/t de 2025.
Con esas hipótesis, el coste combinado (combustible + EU-ETS) en Róterdam se situaría en 689,30 $/t para el VLSFO en 2026, 642,60 $/t para el HSFO y 813,78 $/t para el MGO. En términos interanuales, el coste total del VLSFO subiría un 4,2%, el del HSFO un 6,4%, mientras que el del MGO descendería un 4,4%, reflejando que la bajada del precio del combustible compensaría en parte, aunque no siempre, el incremento del coste regulatorio.
Para Ship and Bunker, otros factores de mercado pueden influir en la evolución del precio del carbono. A finales de 2025 se observó una “desconexión” entre los precios de las EUA y el gas europeo, mercados que “normalmente están estrechamente correlacionados”. La empresa GRM señaló en una nota reciente que “la relación entre los precios del gas y los derechos de emisión de la UE es prácticamente inexistente en este momento”. Tradicionalmente, precios altos del gas favorecen el uso de carbón en generación eléctrica, elevando la demanda de EUA. Sin embargo, durante 2025, el precio de las EUA subió pese a la caída del gas, lo que se atribuye a una mayor atención del mercado a la posible escasez futura por la reducción de derechos emitidos para fomentar la descarbonización y al menor peso de los combustibles fósiles en el mix eléctrico europeo.
